Mucho se habla: desapego. Con María Jesús Escaso.

abril 12, 2019

El apego.

El creador del concepto sobre el apego, John Bowlby, decía que las figuras de apego en nuestra infancia juegan un papel importantísimo, son referentes, modelos de conducta, sostén emocional y de seguridad. De esta manera, el apego influye en el desarrollo de nuestra identidad, nuestra personalidad, nuestros procesos cognitivos y futuras relaciones afectivas. Es por ello que la ausencia de figuras de apego conlleva la aparición de distintas psicopatologías (adicciones y dependencias, problemas de conducta, ansiedad, depresión, trastornos de alimentación). Es decir, el apego tiene que ver con relaciones afectivas sanas.

Por lo tanto, si el apego tiene que ver con relaciones afectivas sanas, ¿por qué en nuestra madurez tendríamos que desapegarnos de la ayuda y el apoyo mutuo de personas?

 

El producto.

Acojo de buen agrado cualquier proceso terapéutico que, a partir de las necesidades sociales actuales, facilite el bienestar. Aun así, existen algunas terapias que más que ayudarnos, imponen un modo y estilo de vida. Algunas de estas terapias que provienen de filosofías orientales, promueven el desapego.

A modo de dieta espiritual, tal filosofía pone “en cuestión” si nuestras relaciones, personales y materiales, se basan en el apego o no. Y, con ello, parece tratar de convencernos de que si nos desapegamos de lo material, de nuestros recuerdos, de nuestras ilusiones, de lo que sentimos y de las personas vamos a ser mucho más felices.

Mucho se habla del desapego como motivo para ser feliz. Poco se habla de nuestra poca libertad de elección. Poco se habla de la estrategia para minimizar los problemas.

El problema es que una mala interpretación del mensaje (no vivir en Oriente y nuestra tradición religiosa contribuyen a ello) promueve una idealización de la felicidad muy atractiva, pero que queda bastante lejos de la realidad (o realidades) que vivimos en nuestra consumista y capitalista sociedad. Los valores consumistas de hoy en día son contradictorios con la idea del desapego. La convivencia de desapego y consumismo en la misma sociedad tiene como resultado personas fácilmente sustituibles, que más que facilitar la felicidad alimentan el miedo, la frustración y la infelicidad.

Poco se habla de consumir desapego, consumir mensajes, terapias, encuentros y todo lo que rodea el desapego como producto.

El mensaje.

El mensaje de “Desapégate. No necesitas a nadie, ni las cosas, ni los recuerdos, ni nada para ser feliz”, no tiene absolutamente nada que ver con el hecho de que lo seas. Más que nada porque los seres humanos, a pesar de nuestras singularidades y diferencias, somos iguales en algo fundamental para nuestra supervivencia y bienestar:  la necesidad de sentirnos seguros y dignos de ser válidos y queridos. Esta cuestión tiene que ver con la construcción, a lo largo de nuestra vida y experiencias vitales junto a los demás, de la autoestima y el autoconcepto.

Mucho se habla del desapego a personas, recuerdos e ilusiones. Poco se habla de que el hecho de desapegarnos magnifica otro tipo de necesidades que tienen que ver con el miedo, la angustia, el vacío, la dependencia y la soledad.

En cierta manera, el mensaje de desapego mal interpretado recoge una serie de aptitudes que están más relacionados con el egoísmo y el individualismo que con valores como el compartir, el cuidarnos, ayudarnos para hacer(nos) y ser felices. Tanto es así, que con tanta moda de desapego se nos está olvidando lo más importante en las relaciones humanas: hacernos felices junto a los demás (familia, pareja, amistades, …).

Poco se habla del egoísmo disfrazado de palabras llenas de libertad, buenistas y espirituales. Poco se habla del miedo a creernos inferiores por necesitar a alguien.

Para acabar:

Ojo con el mensaje. Aléjate por respeto, dignidad y autocuidado, de las personas que abusen de ti pero, por favor, sé libre de elegir libremente de qué o quién quieres desapegarte o apegarte, no vaya a ser que nos olvidemos de que somos humanos y necesitamos sentirnos dignos de ser queridos y esto no solo nos incluye a nosotros mismos sino también a los demás.

Para acabar te invito a que en el tema de tus apegos y desapegos reflexiones sobre:

  • La libertad de apegarte a quien te dé la gana.
  • El miedo a sufrir con la pérdida.
  • La poca tolerancia al sufrimiento.
  • No saber convivir con la incertidumbre.
  • El peligro de creerte autosuficiente.
  • La ilusión de control.
  • El apego al desapego.
  • Poca seguridad en ti mismo.
  • Poder ser feliz sola pero un poquito más feliz con alguien. Sin problemas. Con la cabeza y la autoestima bien alta.

Este post ha sido escrito en colaboración con María Jesús Escaso , psicóloga y educadora social. Madrileña afincada en Bilbao, cuenta con una amplia experiencia profesional en el campo de la psicología. Si te paseas por su página web podrás comprobar todas las herramientas y recursos que pone a tu alcance para mejorar el bienestar psicológico. Te invito a conocerla mejor a través de su blog y sus excelentes artículos.  Apasionada del surf y de todo lo que tenga que ver con surfear las olas de la vida con fuerza y equilibrio.

Tocaya, colega y firme defensora de nuestra profesión. Un regalito de las redes. ¿Desapegarme de estas personas bonitas? Ja

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4 Comentarios

  1. Ana María

    Excelente aporte. Llegué aquí «googleando» sobre el desapego. Quería tomar la temperatura, en la opinión publica y especializada, de este fenómeno que para mí es una moda más de la dictadura del pensamiento positivo. Saber si alguien más tenía esta impresión. Un saludo.

    Responder
    • mariajesusgimenez

      Hola Ana María, me alegro de que cayeras en este artículo. Soy bastante crítica con todo lo que esconda dictadura de positivismo barato. Realmente son modas, el problema es que no son unos pantalones pitillo y pueden ser bastante dañinos con personas sin espíritu crítico. Muchas gracias por comentar y un saludo.

      Responder
  2. David

    Por fin un mensaje que no vende el desapego a todo como la solución para todo, creo más en la aceptación, en asumir que hay cosas que tenemos que masticar y digerir y después seguir con el camino, pero sabiendo que te dejan cicatriz, el rollo este de que uno puede empezar como si nada, me cansa, o el aceptar lo mismo que una persona no te quiera algo que es lógico y aceptar que un trabajo de semiexclavitud es una oportunidad, si una persona me quiere me voy a apegar a ella, ojo no depender de ella en todo lo que haga, que no es lo mismo. Estoy harto del se independiente, si el ser humano hubiera o fuera así se hubiera y se extinguiría, cualquiera pensaría que lo que se quiere es seres tan independientes que se los pueda controlar y someter uno por uno, prefiero la interdependencia, yo dependo y dependen de mi.

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    • mariajesusgimenez

      Totalmente de acuerdo con todo lo que comentas. Somos seres sociales, nos necesitamos y dependemos unos de otros. Un saludo.

      Responder

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