Lo hago por tu bien.

abril 3, 2021

Escrito por MJ Giménez Caimari

No hay nada más lindo que la familia unida. La familia: esa institución maravillosa cuando lo de dentro es maravilloso y terrible cuando el contenido es terrible. Porque en la familia, como en cualquier lugar en el que hay personas, encontramos de todo. No elegimos el lugar en el que nacer. No elegimos la familia. Eso es suerte, de la buena y de la mala. No hicimos nada bueno o malo para nacer en el seno de una buena o mala familia. Para que luego digan que no existe la suerte.

En la familia también hay envidias, padres celosos y madres posesivas, mucho de ello bajo el supuesto amor de la familia. Los lazos disfuncionales de muchas familias pueden arruinar muchos años de una vida, incluso una vida entera. La familia se puede convertir en el escenario ideal para dar rienda suelta a la manipulación debido a la dependencia y el vínculo emocional que trae de serie.

Manipuladores, psicopatillas, los hay en todos los lugares, lógicamente también en la familia. Porque las personas manipuladoras tienen familia y muchas veces muy unida. Unida por la manipulación. Qué bien cuando todo va bien. Maravilla cuando el amor, la empatía, la generosidad y los lazos están basados en vínculos emocionales funcionales y sanos. Qué mal cuando las conductas manipuladoras se cuelan en la familia. Qué mal porque tardamos años en darnos cuenta. Años, en el mejor de los casos. Hay quien no abre los ojos jamás, hay quien deja de tener vida porque ya se ha encargado el padre/madre de turno de impedirlo.

Crecemos oyendo y pensando que la familia es ese lugar en el que nos sentimos queridos. Ahí nacemos y ahí aprendemos la normalidad que nos haya tocado vivir. Hasta que crecemos y entendemos que hemos ido estableciendo vínculos afectivos que muchas veces nos impiden ver la realidad tal como es. Vendas en los ojos, autoengaño y culpa, mucha culpa.

Aceptar que la familia nos manipula no es fácil. Entender que tras el aparente amor y entrega hay egoísmo, narcicismo y manipulación es doloroso. Porque en la familia, como en todas partes, las conductas manipuladoras se presentan encubiertas. Lleva años abrir los ojos y reconocer que las personas en las que se ha confiado se han aprovechado de esa confianza. Se desestabiliza nuestra vida, nuestra identidad, nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Recuperar el equilibrio pasa por replantearnos lo que creíamos cierto, por poner en duda aquello que aparentemente nos ha protegido y dado seguridad. Nada fácil. Proceso lento y doloroso porque nuestra madre/padre se sigue mostrando con amor. Lo ha dado todo por nosotros. Madre sacrificada que nos dice lo que nos dice por nuestro bien. Esa persona que cree que sus hijos le deben devolver todo el supuesto amor que ella les ha dado. No te das cuenta porque ese padre es el más trabajador del mundo. Cuando abres los ojos ese espacio donde crees que está la máxima fuente de seguridad emocional se convierte en un lugar de hostilidad encubierta que contribuirá a la dificultad para validar emocionalmente los sentimientos con el resto de personas.

La manipulación es una conducta tan sutil como compleja que esconde diferentes motivaciones:

  • Necesidad de sentirse poderoso.
  • Necesidad de controlar.
  • Necesidad de alcanzar metas incluso a costa de los demás (que me quieran solo a mí, es una de esas). Recuerda: nadie te va a querer como yo.

Detrás del comportamiento manipulador hay miedo o inseguridad. Miedo a la soledad, miedo al abandono o a no ser querido. Hay una persona inmadura que recurre a estrategias para suplir su falta de estrategias adultas para alcanzar sus objetivos.

¿Cómo hay que ser para no alegrarte de que a tu hijo le quieran? ¿Cómo hay que ser para buscar las estrategias para convencer a tu hija de que esa persona no es suficientemente buena para ella? ¿Qué te crees para pensar que solo tú le vas a hacer feliz? Tu miedo, tu inseguridad, tu egoísmo, tu dependencia de la persona a quien manipulas.

Algunas formas de conducta manipuladora en la familia:

  • El chivo expiatorio: esa persona que traga con todas las culpas familiares. La oveja negra, quien será culpada por todo lo que ocurra en la familia.
  • El responsable de todo el núcleo familiar. Puede ser responsable emocional o económico. O los dos. Y la culpa, la grandísima culpa que hay tras creerse responsable de todo. La culpa es la lacra de la educación del miedo a los infiernos. Enlace culpa. El héroe/heroína carga con las obligaciones que, en una familia funcional, están repartidas.
  • El victimismo como forma de control de la verdadera víctima. El victimismo camufla a la víctima y de esta manera establece un equilibrio en el que va transcurriendo la vida.

¿Por qué es tan difícil reconocer la manipulación familiar?

Al ser una conducta aprendida muchas veces no se ejerce de manera plenamente consciente. Junto a esto, hay dos cuestiones que dificultan el darnos cuenta:

  1. Creer que la familia es seguridad emocional, ese lugar donde somos queridos y comprendidos. Ese vínculo puede cegar.
  2. Saber que pase lo que pase el vínculo es para siempre aumenta la posibilidad de atravesar una línea que no atravesaríamos con otras personas.

Lo mejor no es la familia. Lo mejor es lo que te aporta lo que debería ser familia y eso, a veces, está dentro de la familia y otras está fuera. El proceso de aceptar que tu familia no te quiere es largo y doloroso. No es verdad que lo mejor es la familia. Lo mejor es sentirte querido por quien de verdad te quiere. Si tu círculo próximo te ha advertido a lo largo de tu vida de algunos comportamientos, escúchales. Escucha a tu pareja, a esa que sí demuestra quererte. Replantéate tus creencias, duda de lo que piensas. Cuesta mucho salir de ahí, pero se puede salir, se tiene que salir. Se necesita terapia para asimilar tanto dolor y poder seguir con tu vida. Pero se sale.

Los discursos que afirman que la manipulación empieza en la dependencia emocional de quien se deja manipular son una auténtica barbaridad y permiten y consienten la manipulación. Son discursos manipuladores en sí mismos porque desvían la responsabilidad y culpabilizan a la víctima. La manipulación siempre será responsabilidad de quien realiza la conducta manipuladora.

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2 Comentarios

  1. Desire

    Quería agradecer estas palabras.porque durante mucho tiempo me he culpado de no sentir lo q debía sentir por la “familia “q me ha tocado.Porque cuando abrí los ojos un día,me di cuenta de que todo era tóxico,manipulación, y control. Y no me dejaba ser feliz.Ahora,ya lo he aceptado, o eso intento, y cada día intento aprender a vivir sin las presiones que me había inculcado desde pequeña.
    Leer este post,me ha echo sentir bien, porque aprender a quererse y a decidir lo q ya no permito en mi vida,a veces,duele.Aunq sea por mi bien.

    Responder
    • Mjgcaimari

      Muchas gracias por tus palabras. No es fácil la situación por la que has pasado ya que genera mucha culpabilidad que impide estar bien. Me alegro de que consiguieras hacerlo. Un saludo.

      Responder

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