Emociones obligadas.

diciembre 9, 2017

a mi tambien

 

A mí también me ha pasado. Yo también he llegado a sentirme mal por no estar bien. A sentirme culpable. Fatal. A pedir perdón por tener un mal día. Por no rendir todo lo que puedo, por no estar al cien por cien, por no dar la mejor versión de mí misma cada día, minuto, segundo.
Me ha pasado y me pasa. Cuando me pasa, me encuentro con tres historias: lo que tengo que hacer, mi estado de ánimo y la empanada mental de lo que debería ser mi estado de ánimo. Y me pregunto: ¿esto qué es? Una mierda.
Me encantaría tener el poder de volver atrás, cuanto todo este “crecimiento personal” no existía. Era todo más sencillo. Porque TODO es mucho más sencillo.
Increíble lo que nos han complicado la vida. Es tremendo en lo que nos han metido con el discurso de buscar realizaciones personales y felicidad. Esto lo único que genera es una ansiedad tremenda. Porque yo también la he sentido. Un asco.
Yo soy afortunada, tengo la capacidad de analizarlo y poner cada cosa en su sitio, aunque me cueste. O puedo pedir ayuda a alguien de mi entorno. Pero el que no tiene la capacidad de analizarlo ¿qué hace? Se siente mal, fatal, culpable, pierde la confianza en sí mismo. Y se mete en un bucle del que es difícil salir. Con mucha culpa, la maldita culpa. Si estás mal es porque quieres, ya sabes. Cruel. ANSIEDAD en estado puro.
Vamos a dejar ya de hablar de éxito, optimismo y actitud positiva de saldo.
Vamos a empezar a hablar de fracaso, vulnerabilidad emocional, caernos, saber levantarnos, amar la vida como lo que es, tener capacidad de ilusionarnos y sobre todo vamos a ser personas de carne y hueso, reales, no modelos de vida de redes sociales, siempre guapos, perfectos y exitosos.
Vamos a dejar de jugar con la imposición de estados de ánimo. Vamos a empezar a conocer la naturaleza humana. Por favor.

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