¿Dónde quedó la inocencia de la autofoto banal con frase profunda? Un juego de niños era eso comparado con el mundo del crecimiento personal de Instagram, de todos los que juegan a ser psicólogos. Que las emociones y el crecimiento personal son un negocio ya nadie lo pone en duda. Famosos y menos famosos dándole al sentido de la vida. Propósitos de unas vidas cuyo único sentido es hablar del sentido de la vida. Ojalá lo encuentren pronto y dejen a la humanidad en paz. Lo que no entiendo es cómo tengo todavía esta capacidad de sorprenderme. Sí, una vez más. Instagram y su mundo de luz y color no dejan de sorprenderme. Y me daría igual si la cosa fuera aprender a cuidar bonsáis, pero es que hablan de felicidad y bienestar emocional.

Hace unas semanas me enteré de que una influencerdelavida, profesional, madre y esposa perfecta en su imperfección (aunque haga de la imperfección su perfección la finalidad es la misma) se ha juntado con una gurúfeliciana y han creado un Método. ¿Para qué? ¿Por qué? Para ganar dinerito y para ayudarnos, UNA VEZ MÁS, a ser más felices en este mundanal mundo. Lo de ayudar cuando el otro no pide ser ayudado también nos lo podríamos mirar porque esta necesidad espontánea cubre un vacío en el mesías generoso.

Crear es muy fácil. Te juntas con alguien, le dais al blablablá y algo sale. Le pones El Método X y listo. ¿En qué consiste el método en cuestión? Resulta que no sabemos apreciar las pequeñas cosas de nuestra rutina diaria. No sabemos poner atención a todolobonitoquenospasacadadía. Lo dicen así, sin respirar y DEBEMOS aprender a ser felices con lo que tenemos, porque la felicidad está en las pequeñas cosas. Esto te lo cuentan desde una maravillosa casa a la que se ha mudado hace pocos meses y a la que no le falta detalle. Su coche nuevo, el colegio bilingüe de sus hijos, sus domingos con caballos, su verano en la casa de la playa y un largo etcétera. Lo vais pillando, ¿verdad?

Quiero pensar que no se enteran. Estoy convencida de que no se dan cuenta, es lo que tiene no ser consciente del privilegio porque vives en él. No se dan cuenta de que su vida no es ejemplo de ningún Método. ¿Quién eres tú para inventarte el método de las pequeñas cosas?

Pues eso, que se juntan la influencer de la vida y la experta en felicidad y nos van a decir qué es lo que tenemos que hacer en unos encuentros divinos de la muerte. Si tú tienes para gastarte eso en una cena y no has aprendido a apreciar nada, poco te van a enseñar. Me dan igual los encuentros, incluso me da igual el precio de estos. No me da igual la inocencia o poca vergüenza para hablar de un Método sobre la felicidad en la vida. Y me daría igual si solo se dirigieran a sus iguales, pero su discurso pretende llegar a todo el mundo porque es el secretodelafelicidadenlarutinadiaria, la importancia de atender a las rutinas porque en ellas está la felicidad. Que el problema no está en no saber atender a la rutina ya se lo explicarán otros, porque su problema para salir al mundo a dar lecciones con esta alegría claramente es otro.

Tengo que decir que no me caen mal, en absoluto. Me cae mal lo que hacen porque, una vez más, es fácil hablar desde el privilegio, aunque no nos demos cuenta. Con el privilegio debe pasar como con la toxicidad, que siempre están fuera. Quizá un buen análisis de las rutinas sería empezar por ser consciente de cómo vivo, leñe, aunque me sienta mal. No puedo hablar de rutinas al mundo basándome en mi vida. Como los de la fotofrase de ‘el placer está en las pequeñas cosas’ tomando un mojito en una playa de ensueño. Pequeña cosa es ser feliz en la cola del súper un día cualquiera.

No quiero decir que estas personas no sufran, por supuesto que lo hacen. La vida también se complica para ellos, la vida también les puede parar, pero las herramientas que tenemos para engancharnos de nuevo a la vida están muy unidas al nivel de vida que tenemos. Porque lógicamente la sabiduría de la mamainfluencerfeliz viene de un susto de salud que le paró la vida. Lo pasó mal, esto no lo pone nadie en duda, pero el enganche a la vida está muy relacionado con los recursos que uno tiene. Dejé mi trabajo, me tomé un tiempo de reflexión, rompí con mi pareja…pudiste hacerlo.

Poner el foco en lo bueno está bien si entiendes que en ‘lo bueno’ están también los recursos que tienes. ¿El dinero? ¿Los contactos? ¿Tu campaña de comunicación y marketing? Es fácil dar lecciones. No darte cuenta de tu privilegio y tener la boquita cerrada es muy difícil. Qué fácil es ser emprendedora. Qué difícil tener la humildad de la inteligencia para ver el mundo desde fuera de tu burbuja. Qué difícil salir del mundo paralelo en el que se van creando complejos e infelicidades desde el vacío vital de tener que demostrar que tienes el Método para salvar al prójimo.