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Se habla mucho de que todos tenemos talento. Se habla mucho del talento en los niños. Mucho de que los niños deben sacar el talento que llevan dentro.
Sacar el talento está bien, pero entrenar el perfeccionamiento de la habilidad que uno posee para mostrar esta destreza al mundo lleva a los niños a pensar que eso que enseñan al mundo y de lo que obtienen reconocimiento es lo que les define.
Es un peligro llegar a identificar la exhibición de mis destrezas y la aprobación que obtengo de ellas con lo que me da valor. Porque si es así, mi autoestima acabará dependiendo del exterior. Si es así, lo único que desarrollaré será una intolerancia al fracaso. Y fracasar, fracasaré en algún momento de mi vida.
Así no acabaremos jamás con el miedo al fracaso. Así, lo alimentamos.