Se mira al espejo, respira hondo y sale.

julio 18, 2021

Escrito por MJ Giménez Caimari

Claro que sale, pisa la calle y queda con gente. Por supuesto que es capaz de pintarse la pestaña y elegir un vestido bonito. Evidentemente puede buscar personas con las que reír porque conseguir hacerlo es su gran logro. Que lo haga no significa que te mienta cuando te dice que sufre. Que lo haga no significa que finja estar mal estando bien. Que lo haga no significa que cuando llora o te cuenta su historia vaya de víctima. Es víctima. Las víctimas también son personas y como tales se esfuerzan por engancharse a la vida mientras sufren y lloran. Se pinta los labios con tristeza, se pone las deportivas con tristeza, sale a la calle con tristeza. Incluso es capaz de reír con tristeza.

Pensar que engaña porque la ves por la calle solo demuestra tu soberbia, tu narcisismo y tu absoluta ignorancia.

Es capaz de hacerlo porque va a terapia y sabe que la forma de salir del pozo es saliendo del pozo, forzarse cada día a hacer pequeñas cosas que la vayan acercando a su objetivo, que no es otro que continuar en esta vida sintiéndose bien. Lo hace aunque no quiera porque todas estas situaciones que tanto juzgas no solo son posibles sino que son deseables. Y luego llegas tú, el listodelavida, y la juzgas. Y cada vez que lo haces poniendo en duda su malestar, su sufrimiento o la acusas de victimismo la obligas a sacar todavía más energía. La revictimizas, la juzgas y la culpas. No tenía bastante con su vida para que llegues tú con tu sabiduría. Ella ya lo sabe, ya sabe que la van a juzgar, porque tan mal no estará si sale de casa. Sabrás tú. Ella respira hondo, levanta la cabeza y saca coraza anti ti y los tuyos. Se repite que la única manera de modificar el malestar actual es modificar su conducta. Se mira al espejo, respira hondo y sale.

No finge, no miente, no se hace la víctima. Va a terapia. No te discutirá. Simplemente, se alejará de ti.

Avanza, está aprendiendo a manejar esa voz interior, deja de luchar contra ese ruido mental hecho de pedazos de frases que ha oído a lo largo de toda su vida. Lucha contra todo lo que le decían mientras la maltrataban: No puedo vivir sin ti, todo lo hago por tu bien, dónde vas a ir tú sola, qué sería de ti sin mí. Quizá también se aleje de ti, no porque no te aprecie sino porque no te enteras de nada y la juzgas. La juzgas y la conviertes de nuevo en víctima. Y le duele. Con motivo porque le haces daño. Otra vez. Otro daño. Quizá no te enteres de lo que dices. Es bastante posible que así sea. Para y piensa. Aprende. Y calla.

Nos han hecho creer que quien está mal va llorando todo el día por las esquinas. No, una persona puede salir estando mal. Lo que se intenta conseguir con la terapia es que esa persona salga y se enganche a la vida y a la vida no te enganchas llorando en casa encerrada y sin ver a nadie día tras día. Una persona puede estar mal y trabajar, salir a cenar, pintarse la pestaña, hacer deporte o comprarse un bolso. Incluso puede oler bien. Ya ves.

Lo único que necesita una persona que sufre es que aprendas, te informes y, sobre todo, te calles.

Foto: Chema Madoz

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