Mi webinar: la vida.

marzo 24, 2020

Vivir rodeada de una oferta infinita de webinars para aprender algo y no desaprovechar ni un solo día de confinamiento, me ha hecho pensar que quizá sea un buen momento para el diseño instruccional del webinar de la vida. Ese que no habla de aprovechar, desaprovechar o recuperar el tiempo perdido porque sabe que si es tiempo jamás será perdido. Ese webinar que se pregunta quién sería ese sujeto que decidió lo que era aprovechar el tiempo y lo que no. Ese que se cuestiona cómo debían vivir los seres que decidieron hacerle caso.  El que sabe que al tiempo no se le da sentido llenándolo de algo porque el tiempo ya es todo el sentido. El que no se cansa de repetir que sin tiempo no somos. Estos días he escuchado varias veces una frase pronunciada a la ligera «va a ser por tiempo”. En las diferentes conversaciones que ha salido esta frase he parado la conversación y he preguntado: ¿no te parece maravillosa la frase que acabas de decir? ¿No os lo parece?  Tenemos tiempo.

Quiero un webinar que me enseñe a desorganizarme un poco, a desmelenarme con la rutina y la agenda. Atreverme a llenar la bañera hasta arriba una hora cualquiera de un día cualquiera. Con música y sin reloj.

Ser capaz de comer despacio. Irme a dormir antes de quedarme dormida de cansancio. Cogerle cariño al insomnio de las 5 de la madrugada porque ya no me acuesto cada noche contando las horas que me quedan para volver a darlo todo. Quiero seguir viviendo sin plancha, sin peine y sin sujetador. Descalza. No saber si el pantalón me aprieta. Vivir sin que nada ni nadie me apriete. No planificar lo que voy a hacer dentro de dos semanas. O pasado mañana.

No mirar el tiempo que va a hacer toda la semana cuando llega el lunes y toca hacer maleta. Que me dé igual si hace sol o llueve porque ahora vosotros sois mi única maleta. Olvidarme de los menús semanales porque la vida ahora dura un día.

Comprobar que se puede vivir sin tomar decisiones todo el rato. La satisfacción de ver cómo va bajando la pila de libros que no podía leer. Escribir, escribir y escribir la vida. No necesitar agenda porque lo mismo trabajo, escribo o me trago cinco horas seguidas de Netflix. Escucharte tocar la guitarra, sentir tu pasión jugando a la Play, oler tus tardes haciendo tartas. Ver la vida en eso. Verlo desde fuera. Vivir contemplando. Pasar de protagonista de mi vida a observadora de la misma.

Observar. No pensar, no decidir. Solo soñar con nosotros, con el verano, mi mar, mi isla, mis amigos. Poder volver a ser hija, hermana, tía. Sentir la brisa fresca de un amanecer de verano, justo antes de ese calor que me gusta tanto. Quiero soñar lo que es la vida. Quiero vernos juntos. Soñando sin reloj en esta vida que a veces duele tanto.

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