¿Todo irá bien? No para todos.

Marta Sánchez nos trae himno. Pues ya estamos todos. Leer la noticia y acabar una semana dura de trabajo me lleva a una reflexión. Sé que todo nació y sigue naciendo con un sentido: el “Resistiré”, los aplausos de las 20:00, el “todo irá bien” y algún que otro mantra; incluso la inocencia del discurso del aprendizaje y la oportunidad. Hoy me pregunto hasta cuándo tendrán sentido. Vaya por delante que no cuestiono para nada los aplausos de las 20:00 h, ni mucho menos. Sin embargo, a medida que pasan las semanas sumamos gente que no resiste ni resistirá, añadimos personas para quienes no vale lo de “todo irá bien”, porque no es verdad que todo irá bien, porque para mucha gente ya no ha ido, ni va, ni irá bien.

Entiendo todo, pero me pregunto cuándo este tipo de clamores populares empezarán a rozar lo indecente en un país con tanto muerto, duelo patológico, pérdida de trabajo, ansiedad, miedo, frustración e incertidumbre. Me pregunto si llegará el momento del homenaje, del minuto de silencio por las víctimas, de la profundidad de lo que está pasando. Me pregunto en qué momento será necesario bajar el ruido, parar esta patológica actividad tan desconectada de la realidad  para empezar a mirarla de frente.  Con esperanza y optimismo, pero de frente.

De la misma manera que desde el minuto 1 he cuestionado la empatía de los que hablan de aprendizaje y oportunidad, del mismo modo que me asquean los rasgos narcisistas y sociopáticos de quien asoma cada día para venderse, me planteo ahora hasta cuándo vivir en este ruido que nos sirve de anestesia. La anestesia no es mala si es el medio, pero es muy nociva si es el fin.

Por supuesto que hay que tener esperanza, pero también respeto por lo que estamos viviendo. La esperanza no es un himno ni una frase positiva, la esperanza está en los datos, la conducta correcta y el progreso. El confinamiento no es estar de vacaciones para nadie, no es tiempo libre, ni siquiera está concebido para aprovecharlo en nada. ¿Dónde está el límite del marketing y la publicidad? ¿Dónde está la diferencia entre hacer algo para ayudar y aprovecharte de la situación? Me sorprende observar la incoherencia de haber presumido de labor humanitaria en la otra parte del mundo como parte importante del currículum, ese orgullo de humanismo y generosidad y ahora y aquí ver más de un plumero.

Me da mucho qué pensar y no me gusta. No me gusta porque me dan mucha pena nuestros mayores, siento profunda tristeza por tanto duelo patológico. Hay muertos que merecen un respeto. Hay enfermos. Hay familias con situaciones muy complicadas. Hay pérdidas económicas, hay distancia, soledad, dolor y sufrimiento. Y, por supuesto, hay esperanza. Pero la esperanza siempre es humilde y discreta. La esperanza no es esperanza si no convive con el respeto.

2 respuestas para “¿Todo irá bien? No para todos.”

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