Lo que enseña una tumbona.

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Hay quien cree que solo de lo malo aprendemos. Deben ser los mismos que creen que solo se aprende de ser productivo. ¿Qué es ser productivo? Ni idea, pero ya le dedicaremos su momento de gloria. Hoy, acabando el verano y a punto de iniciar un bombardeo de actividad frenética, de mensajes de esfuerzo, perseverancia, riesgo y autoexplotaciones varias, siguiendo el camino inventado de si no hago muchas cosas todo el rato no existo, si no presumo de que no tengo tiempo para nada no soy persona, he hecho mi particular lista de aprendizajes, fruto de una horizontalidad desmedida. Todos y cada uno de los veinticinco aprendizajes dan para un post. Así que, poco a poco iré ampliando.

 

Cosas que he aprendido mientras estaba tumbada a la bartola:

  1. Todo lo que merece la pena requiere mucho esfuerzo. Error. Lo que vale mucho cuesta muy poco.
  2. La dulzura es más firme que la dureza.
  3. Solo tenemos una vida. Menuda obviedad, diréis. Pues se nos olvida.
  4. No quiero momentos de calma, quiero una vida calmada.
  5. Lo que me hace feliz no es pensar primero en mí. Estar rodeada de gente que “no piensa primero en mí”, eso es lo que me acerca a la felicidad.
  6. Muchos de los que hablan día sí, día también, de lo mucho que se aprende de las adversidades se han pasado un verano de puta madre. Qué fácil es decir arriésgate, sonríe, sé valiente teniendo los bolsillos llenos.
  7. Mi felicidad tiene más que ver con la tranquilidad que con la alegría.
  8. Cuanto más grande me viene el mundo, más bonito es mi mini mundo.
  9. Nadie se puede hacer cosquillas a sí mismo. Yo tampoco.
  10. No hemos venido a este mundo a sufrir, aunque de vez en cuando nos toque sufrir.
  11. Hacer feliz a los que quiero me hace feliz.
  12. Hay momentos que no necesito a alguien que me alegre. Necesito a alguien que entienda mi tristeza.
  13. ¿Buenas personas? Ja.
  14. La suerte son personas. Nunca se sabe dónde está la suerte.
  15. Estar demasiado pendiente de uno mismo, nubla la vista y endurece el corazón.
  16. No tener pelos en la lengua y ser muy sincero también sirve para decir cosas bonitas.
  17. Valiente es el que se atreve a no hablar de valentías ajenas.
  18. Es imposible vivir sin algo que nos incomode. Hay que aprender a vivir con lo incómodo.
  19. No tener ganas de nada es tener ganas de todo.
  20. No necesitamos el 80% de nuestras necesidades.
  21. Valorar a las personas por el trabajo que tienen es cutre.
  22. La necesidad de control enferma.
  23. ¿Cuántas cosas hay importantes en mi vida? Tres.
  24. Quien te busca solo en un momento malo no te salva, simplemente busca salvar su ego. La gente que te quiere está siempre.
  25. Cuando sabes lo que no te conviene, te sobra el tiempo. Entonces no hay tiempos de aburrimiento, ni de acción desesperada para sentirte productivo. Entonces entiendes que aburrirte es divertido

Y tú ¿qué has aprendido del dolce far niente?

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