Niños. Niñas.

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Me gustan los niños. No concibo mi vida sin niños a mi alrededor. Siempre los he buscado. Siempre lo tuve claro. Para mí, la navidad es menos navidad sin niños. También el verano, los helados y la playa. Donde hay niños hay futuro. Como decimos en casa, donde hay Nesquik hay alegría.

Me gusta la gente que quiere a los niños. En los niños veo ternura, ilusión, ganas de vivir. Saben todo lo que nosotros nos empeñamos en volver a aprender. Saben vivir el presente. Saben de ilusión. Saben soñar. Saben de vivir.

Convivir con niños te quita horas de sueño, no puedes ver la tele en paz ni comer en paz ni hacer nada en paz, pero te da la oportunidad de aprender a ver la vida con ojos de niño. Y eso queda para siempre. Acompañar a un niño en sus aprendizajes es volver a descubrir el mundo. Y los reyes godos. Y las ecuaciones. Salir a la calle con la mirada atenta, observar, aprender, preguntar. Salir a la vida con ganas de vivir. Con ganas de saber. Con ganas de amar. Con ganas.

Conseguir ver la vida con la mirada de un niño es un aprendizaje que jamás se olvida. Si lo has aprendido, sonreirás cuando oigas hablar de niño interior. Tú ya tienes eso interiorizado como adulto, ya forma parte de ti.

Yo he aprendido a ver la vida con los ojos de una niña. Y cuando me pierdo en la rueda del hámster, cuando estoy dando vueltas y vueltas con esa inercia que no sé dónde me llevará, cuando no sé ni dónde estoy, me esfuerzo en observar mi vida con la mirada de una niña. Entonces paro yo, para la rueda, me bajo de ella, entiendo y me encuentro.

Por la GRANDEZA que han supuesto los niños y niñas en mi vida, por mis hijos, mis sobrinos, porque durante muchos años trabajé con niños pequeños, porque cuando no los tengo los busco, hoy me apetece recordar lo que los niños y niñas nos enseñan. Porque quiero tener estas enseñanzas siempre presentes, porque forman parte de la adulta que soy, para que nadie me las intente colar en forma de autoayuda barata. Ojito, eso pasa. Tú también tienes esos aprendizajes, no los olvides nunca. Que no te la cuelen.

  1. Pondré pasión en todo lo que haga. Sin miedo a ensuciarme.
  2. Da igual las veces que me caiga.
  3. Cuando me caiga, lloraré el tiempo que me apetezca (como una loca si es necesario).
  4. Después de llorar me pondré en pie con la cabeza bien alta y lo volveré a intentar.
  5. El mundo estará lleno de cosas maravillosas porque las buscaré siempre.
  6. Curiosearé y cotillearé todo lo que me apetezca.
  7. Gracias a la curiosidad y al cotilleo descubriré y aprenderé cosas nuevas.
  8. Las ganas de aprender harán que me ilusione fácilmente. Así seguiré siendo de ilusión fácil.
  9. Buscaré amigos más listos que yo para que me enseñen cosas diferentes.
  10. No volveré a jugar jamás con los que me hicieron daño.
  11. Mi casa siempre será mi refugio.
  12. Allí siempre estarán los que me quieren.

Por los niños y niñas. Por sus enseñanzas. Por ser luz. Siempre.

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