Menos ganas, más motivos

motivos

Que no, que el secreto no está en las ganas. Las ganas varían en función del día, de la estación del año o del pie con el que me levanto. Incluso el mismo día mis ganas pueden pasar fácilmente de 0 a 10 y de 10 a 0. Así, en un plis plas.

Estos que dicen que el secreto está en las ganas no se acaban de enterar. Las ganas están hechas de un montón de ingredientes, muchos de ellos muy superficiales. Las ganas son unas flojuchas que van y vienen. Son inestables, inmaduras, influenciables por mil factores con los que se cruzan a lo largo del día.
Que no, que el secreto no está en las ganas.
El secreto está en tener motivos. Si tengo motivos saco voluntad. Los motivos son estables. Los motivos están por encima de las ganas. Los motivos alimentan la constancia, la perseverancia. Los motivos ayudan a vencer la pereza. De los motivos nace la ilusión.
Donde hay motivos hay ganas. Donde hay ganas no tiene por qué haber motivos. Incluso puede pasar que tengas motivos y en algún momento (muchos momentos) te fallen las ganas. Quien cree en los motivos y no en las ganas ya cuenta con eso y esos días sigue su caminito sin ganas. Y no le pasa nada. Ya ha aprendido que no necesita tener ganas todo el tiempo.
Quien tiene motivos no necesita adornar su vida con frases motivadoras para alimentar sus ganas.
La motivación es tener motivos. Creer que la motivación es tener ganas es ser un simple blablabla.

 

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